Vitamina D: Para qué Sirve

Vitamina D: Para qué Sirve

En el primer artículo de “Vitamina D: Funciones, Propiedades y Para qué Sirve” vimos los efectos de la vitamina D sobre la salud y cómo nos ayuda a prevenir diferentes enfermedades, además de haber aprendido cómo podemos cubrir nuestras necesidades diarias de vitamina D, también profundizamos en los factores que influyen en la producción de la vitamina D a través del sol. Si alguna vez te has preguntado cuánto sol se necesita para generar la vitamina D te recomendamos que lo leas aquí.

La vitamina D y la osteoporosis

Vitamina D y los Huesos
¿Sabías que puedes contraer osteomalacia (ablandamiento óseo) y osteoporosis a pesar de tener una adecuada ingesta de calcio? La razón es la falta de vitamina D, ya que esta es la responsable de la absorción de calcio y del fósforo en el intestino, así como de que este se deposite en los huesos.
Además, la vitamina D también evita que el riñón excrete demasiado calcio. Por otra parte, junto con la vitamina K, regula el metabolismo del calcio y previene la aparición del raquitismo en los niños y la debilidad ósea en los adultos. En definitiva, mejora la salud y la estructura de los huesos y previene la aparición de la osteoporosis en las personas mayores.
Si el nivel de vitamina D esdemasiado bajo (por debajo de un valor de 25 (OH), el intestino no puede absorber suficiente calcio. Y, en consecuencia, hay muy poca cantidad de este mineral que pueda almacenarse en los huesos para que se mantengan fuertes. Estos liberan el calcio para mantener su nivel constante en la sangre. Las personas mayores, mal alimentadas y con poca exposición al sol, tarde o temprano sufren osteoporosis.
El 99% del calcio se utiliza para fortalecer huesos y dientes. Pero el resto del porcentaje es absolutamente necesario para la transmisión de estímulos entre las células nerviosas y cerebrales, la coordinación de los músculos, la transmisión de información entre las hormonas, el funcionamiento de las hormonas de crecimiento y de los neurotransmisores, que producen tranquilidad y bienestar.

Las terribles estadísticas sobre la osteoporosis

Cada tres mujeres y cada tres hombres por encima de cincuenta años tiene síntomas de osteoporosis. Doscientos cincuenta millones de personas en todo el mundo padecen pérdida ósea. De hecho, esta es la causa más frecuente de fracturas de hueso en personas mayores de 65 años.
La población de ancianos crece constantemente, por lo que la osteoporosis se ha convertido en un problema sanitario grave. Una adecuada prevención, tomando suficiente vitamina D y calcio podría evitar mucho sufrimiento, prolongar la vida y disminuir los gastos sanitarios.
La mayoría de los pacientes que sufren osteoporosis tienen un nivel bajo de vitamina D. Alrededor del 40% de los pacientes que sufren fracturas pélvicas, incluso tienen una deficiencia masiva. La mayoría de los afectados también presentan un bajo nivel de calcio. En un estudio doble ciego, controlado con placebo, se ha demostrado que tomar diariamente calcio y 800 UI de vitamina D aumenta la densidad ósea y reduce, hasta en un 43%, el riesgo de sufrir una fractura de cadera.
Cada año se pierde entre el uno y el dos por ciento de masa ósea, por lo que es necesario tener un suministro adecuado de vitamina D, vitamina K y calcio. Los síntomas de la osteoporosis pueden tardar entre diez y veinte años en aparecer, por lo que debemos preocuparnos de recibir suficiente sol en nuestra piel, de forma habitual, o tomar un suplemento dietético de vitamina D.

La vitamina D y la depresión

La vitamina D y la Depresión
Con la llegada del invierno, los días son cada vez más cortos, el cielo está gris y el sol apenas aparece. Esto suele desencadenar la típica depresión del invierno. Desde el punto de vista médico, se considera a esta depresión similar al SAD (“trastorno afectivo estacional“), que es más pronunciado, y afecta aproximadamente al 1 al 3% de la población en Colombia.
Una de las causas del SAD es la deficiencia de vitamina D. Una deficiencia continuada contribuye a desencadenar la típica depresión invernal, que suele ser inofensiva, pero también puede producir una depresión más grave, acompañada de síntomas como apatía, trastornos del sueño, tristeza, sentimientos de culpa y falta de motivación.
Lo normal es que los síntomas desaparezcan después de un tiempo, pero se recomienda consultar con el médico si persisten. Los tratamientos con medicamentos suaves, acompañados por un aumento de ingesta de vitamina D y serotonina pueden calmar las depresiones más ligeras.

La conexión entre la vitamina D y la depresión

Desde hace muchos años se conoce el efecto positivo que la luz solar tiene a nivel psicológico.[7] Sin embargo, se ignora el proceso concreto que lo provoca. Una de las tareas más importantes de la luz del sol para el cuerpo humano es la producción de vitamina D, que solo se genera a través de la radiación UVB. Cuando no se recibe suficiente luz solar, la solución es conseguir su aporte a través de la dieta o tomando una dosis más alta de suplementos dietéticos.
La falta de vitamina D está relacionada con la depresión estacional y también con otras formas más graves de depresión, según los estudios clínicos realizados en los últimos 15 años. Según estos estudios, todas las personas con algún tipo de depresión tienen niveles muy bajos de vitamina D.[8]

El uso de la vitamina D para frenar la depresión

La vitamina D está siendo estudiada en profundidad con el objeto de descubrir su eficacia para evitar o frenar la depresión. Cuando la vitamina D se forma en el cuerpo, se acopla a los receptores específicos que tienen las células en su superficie, se absorbe y penetra en el interior de las célula, regulando la actividad de determinados genes.
La vitamina D es muy activa, sobre todo en el cerebro y su actividad es similar a la de los neuroesteroides.
Los neuroesteroides son sustancias mensajeras que se forman y actúan directamente en el cerebro. Es decir, no tienen que ser transportadas. Debido a ello, actúan de forma rápida y eficaz. Los neuroesteroides regulan el funcionamiento de la dopamina y la serotonina, formando la base neuroquímica de estados psicofisiológicos, como el estrés, la ansiedad y la depresión.
Los investigadores han llegado a la conclusión de que la vitamina D tiene funciones muy parecidas a la de los neuroesteroides, lo que podría explicar la depresión en casos de deficiencia.[9]

¿Puede prevenir la vitamina D la aparición de la depresión?

Aunque se sabe que hay una relación directa entre la deficiencia de vitamina D y la depresión, aún no se ha encontrado una evidencia concluyente que explique el motivo de esta correlación.
Los investigadores han realizado un estudio sobre la depresión posnatal y han descubierto que la ingesta diaria de 2,000 UI, durante el último trimestre de embarazo, reduce las probabilidades de sufrir depresión.
Este estudio ha confirmado que la deficiencia de vitamina D está involucrada en el desarrollo de la depresión posnatal, y que el aumento de los niveles de vitamina D, mediante la ingesta de suplementos reduce el riesgo de desarrollar depresión.[10]
En definitiva, los estudios clínicos demuestran que la vitamina D es importante para mantener el cerebro y el estado de ánimo en condiciones óptimas y que su deficiencia puede producir depresión.

La vitamina D y la inflamación

Vitamina D antiinflamatorio
La vitamina D cumple diversas funciones en el cuerpo y es conocida, sobre todo, por su influencia para mantener los huesos fuertes y estables y para prevenir la osteoporosis.
Sin embargo, la vitamina D también ayuda a calmar la inflamación. Ello se realiza mediante diversas interacciones con el sistema inmune, al que ayuda activamente en la lucha contra los virus, bacterias y otros patógenos.
Ante un ataque al sistema inmunitario, la vitamina D activa mecanismos antimicrobianos especiales que inhiben la inflamación. Debido a ello, desempeña un papel decisivo en la prevención de la inflamación aguda o crónica y en la aceleración del proceso de curación.

La vitamina D como sustituto de los antibióticos

La acción de la vitamina D para prevenir la inflamación y las enfermedades infecciosas no es un descubrimiento nuevo. Uno de los primeros estudios clínicos, realizados en 1848 demostró que el aceite de hígado bacalao tiene un elevada concentración de vitamina D, gracias a lo cual se usó para reducir la tasa de mortalidad de los pacientes con tuberculosis.
Además, el Premio Nobel de Medicina, Niels Finsen, descubrió que la terapia mediante radicación servía para tratar el lupus vulgaris, una forma de tuberculosis de la piel. El elemento activo de esta terapia era la radiación UVB del sol que genera la vitamina D. Ya fue usada para frenar la tuberculosis que arrasó Europa a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Ahora se ha despertado un interés creciente por la vitamina D, para combatir la inflamación de un modo más eficaz que los antibióticos. Aunque en la actualidad la tuberculosis ya no se considera una epidemia, todavía causa hasta 1.5 millones de muertes al año en todo el mundo.[5]

¿La vitamina D ayuda a prevenir la inflamación?

El uso preventivo de vitamina D es, sin duda, el método más efectivo para combatir la inflamación. Una gran variedad de estudios clínicos han demostrado que las personas con niveles adecuados de vitamina D tienen menos probabilidades de desarrollar enfermedades respiratorias, neumonía, gripe, infecciones del oído, genitourinarias y otras infecciones. E, igualmente, tienen menos porcentaje de sufrir una infección hospitalaria después de una operación.[5][11][12][13]
Los estudios mencionados abordan el tema desde un punto de vista retrospectivo, lo que significa que su concentración en sangre se compara con la infección posterior. En todos estos casos, se ha encontrado que los niveles de vitamina D eran insuficientes (60 ng/ml). Estos resultados muestran que un suministro adecuado de vitamina D proporciona protección contra la infección y la inflamación.
En base a estos estudios, los investigadores han llegado a la conclusión de que muchas infecciones, como la gripe y la tuberculosis, se desarrollan con más frecuencia en los meses de invierno, cuando hay menos sol y disponemos de un nivel menor de vitamina D, que nos hace más vulnerables frente a los virus y las bacterias.

¿La vitamina D ayuda a curar la inflamación?

La cuestión referente a si la ingesta de vitamina D puede frenar las infecciones que ya se han desarrollado está plenamente documentada en los estudios clínicos referidos sobre pacientes con tuberculosis, pero sigue siendo un tema controvertido.
Una respuesta más cautelosa y presumiblemente más acertada sería pensar que la vitamina D ayuda al sistema inmunitario a defenderse de la inflamación. Los últimos estudios se han realizados en pacientes con VIH. Después de medir el nivel de vitamina D de los pacientes con VIH ya infectados, se han comparado con una serie de marcadores inflamatorios. Se ha podido comprobar que los pacientes con niveles bajos de vitamina D muestran concentraciones significativamente más altas de interleucinas y otros factores, lo que sugieren una mayor actividad del sistema inmunitario.
Esto significa que la vitamina D ayuda al sistema inmunitario y lo convierte en más eficaz, incluso en el caso de un ataque tan agresivo como el virus VIH.[14] Por desgracia, la vitamina D no puede curar la infección del VIH, pero debe ser incluída en la búsqueda del tratamiento contra el VIH y otras enfermedades virales.
La recomendación de permanecer mucho tiempo bajo el sol no siempre es posible, por lo que la mejor alternativa consiste en tomar suplementos vitamínicos que ayudan a compensar la falta de luz solar y elevan el nivel de vitamina D.

¿Cómo usar la vitamina D para tratar la inflamación?

Se desconoce la cantidad exacta necesaria de vitamina D para calmar la inflamación. Lo que está claro, sin embargo, es que el nivel recomendado no debe ser inferior a 40 ng/ml, especialmente en los meses sin sol. Se recomienda una ingesta diaria de, al menos, 1000 UI por día para aumentar los niveles de vitamina D a 40 a 80 ng/ml. Los suplementos ofrecen una alternativa muy sencilla para estar preparados y contrarrestar la próxima epidemia de gripe.
Un metaanálisis de todos los estudios publicados sobre la materia llegó a la conclusión de que es más eficaz tomar vitamina D diariamente de manera regular, que tomar grandes cantidades, de forma puntual, como protección de las enfermedades respiratorias agudas.[5][15] En el caso de sufrir inflamación aguda y crónica, se recomienda tomar también vitamina D para ayudar al sistema inmunitario y reducir la progresión de la enfermedad.

Usos alternativos de la vitamina D para tratar la inflamación

Se ha probado una aplicación alternativa de la vitamina D en mujeres con inflamación crónica cervical recurrente. En los llamados “pacientes problemáticos” que sufren frecuentes recaídas, de hasta cuatro veces al año, y presentan frotis anormales, se ha usado como tratamiento una aplicación de tampones con aceite de oliva y vitamina D.
Vitamina D y Inflamación Crónica Cervical
Tras este tratamiento, casi la mitad de las pacientes ha presentado, a los ocho semanas, una mejoría de los síntomas y una reducción de la inflamación.[16]

Conclusión

La ingesta de vitamina D está recomendada para prevenir y tratar la inflamación y las enfermedades infecciosas, con el fin de ayudar al sistema inmunitario y aumentar la protección contra las enfermedades. Si bien la ingesta de suplementos vitamínicos es totalmente segura, los métodos alternativos de uso solo deben aplicarse bajo supervisión médica.

La vitamina D y Alzheimer

El Alzheimer es un trastorno neurocognitivo irreversible que conduce a pérdida de memoria y de la percepción, así como a cambios de comportamiento. La enfermedad de Alzheimer es la más común de todas las demencias.
La investigación clínica ha demostrado recientemente que el riesgo de sufrir Alzheimer aumenta significativamente cuando se tiene un nivel bajo de vitamina D. Ello se debe al efecto protector y saludable que tiene sobre el cerebro, ya que la vitamina D garantiza la comunicación entre las células nerviosas y, por lo tanto, las protege de su muerte a largo plazo.

¿Cómo se desarrolla el Alzheimer?

Las células nerviosas del cerebro se comunican a través de sustancias mensajeras. La suma de esta comunicación es la base para el correcto funcionamiento del cerebro, y es lo que nos permite respirar, parpadear, recordar o soñar. Para que el sistema funcione sin problemas, las células nerviosas tienen que estar sanas y operativas.
En los cerebros de los pacientes que sufren Alzheimer, las células nerviosas, también llamadas neuronas, se dañan y mueren. Esto se debe a la acumulación de proteína (s) anormalmente plegada (s) que se agregan en placas indisolubles entre las células e interfieren en la comunicación normal. Otras proteínas (proteínas tau) forman fibrillas, una hebras de fibras fuertemente retorcidas dentro de las células nerviosas e impiden el suministro de nutrientes a las células nerviosas.
La vitamina D y Alzheimer
Las neuronas no pueden contrarrestar y frenar estos ataques. Durante un tiempo, otras neuronas pueden hacerse cargo de las funciones de las células nerviosas muertas y compensar su pérdida, pero cuando se pierde una cantidad significativa de células nerviosas ya no es posible esta compensación y aparecen los síntomas típicos de Alzheimer.

¿Se puede curar el Alzheimer?

En la actualidad no se conoce cura para el Alzheimer. Hay algunos medicamentos que pueden compensar, durante un tiempo, la muerte neuronal causada por fluctuaciones en las sustancias mensajeras en el cerebro. Con ello, se pueden mejorar los síntomas y mantener la capacidad cognitiva durante un tiempo. Sin embargo, los medicamentos pierden su eficacia en el plazo de uno a dos años (como mucho).

¿Se puede prevenir el Alzheimer?

Los investigadores se preguntan por qué algunas personas contraen la enfermedad de Alzheimer y otras no. Existen evidencias de que las personas con una mayor habilidad cognitiva tienen menos probabilidades de contraer Alzheimer.
Entre las habilidades cognitivas se incluyen la memoria, el aprendizaje y la percepción. El medio ambiente y la nutrición puede ser otra factor de riesgo para contraer Alzheimer.
Determinadas vitaminas, como la D, también juegan un papel importante, que podría ser crucial en la prevención de la enfermedad de Alzheimer.[17]

La vitamina D y su función en el cerebro

El precursor de la vitamina D, 25-hidroxivitamina D, se produce en muchas regiones y células del cerebro. Esto ya nos indica la importancia que tiene para el cerebro la vitamina D. El factor clave para el Alzheimer es el efecto neuroprotector de la vitamina D, que podría proteger a las células nerviosas de la muerte.
Sabemos que la vitamina D está involucrada en la regulación de muchos genes responsables de la comunicación entre las células nerviosas. Además, también interviene en la producción de diversas sustancias neuroprotectoras, como los factores de crecimiento neuronal NGF y neurotrofina 3, así como la enzima acetilcolina transferasa. Este último parece desempeñar un papel particularmente importante en el desarrollo del Alzheimer.
La acetilcolina es un mensajero neuronal del que no disponen en cantidad suficiente los pacientes con Alzheimer, debido a la muerte de neuronas. Esto interfiere en la comunicación entre las células nerviosas y, a su vez, conduce a los síntomas que conocemos, como la pérdida de memoria y la memoria limitada.[17][18]

¿Hay alguna relación entre los niveles de vitamina D y el Alzheimer?

Varios estudios clínicos han establecido un vínculo claro entre la vitamina D y el Alzheimer.
Un metaanálisis de 37 estudios científicos confirma que un nivel bajo de vitamina D en la sangre se asocia con una menor capacidad cognitiva y un mayor riesgo de sufrir Alzheimer.[19]
Esto ha quedado demostrado en un estudio realizado recientemente a gran escala sobre 1.658 personas mayores durante un período de 6 años.
Este estudio puso fin a una controversia científica que existía sobre si esta deficiencia era la causa o el resultado de la disminución de la memoria. El hecho de que todos los participantes estaban en el mismo nivel cognitivo al comienzo del estudio demostró claramente que la deficiencia de vitamina D favorece la aparición de la demencia o su progresión.

La vitamina D para tratar de forma eficaz el Alzheimer

La deficiencia de vitamina D se asocia con un mayor porcentaje de padecer Alzheimer, ello se debe a las distintas funciones de la vitamina D que protegen contra el Alzheimer, por ejemplo:
  • Ayuda en la producción y en la función de crecimiento neuronal y estabiliza las células nerviosas afectadas.
  • Regula una enzima que es necesaria para la producción del mensajero acetilcolina. Una disminución de la acetilcolina conduce a la pérdida de la memoria típica del Alzheimer.
  • Suprime la producción de la proteína precursora de amiloide, que es responsable de la formación de placas de Aß.[18][20]
Hasta ahora faltaba como prueba final evaluar la capacidad de la vitamina D para combatir la enfermedad de Alzheimer en pacientes que ya tuvieran la enfermedad. Esta importante pieza del rompecabezas se ha completado con un estudio piloto sobre 43 pacientes con Alzheimer. Todos los pacientes han sido diagnosticados recientemente, y no tomaban antes del estudio medicamentos ni vitamina D. Durante un período de 6 meses, se les administró el medicamento Memantine solo, o en combinación con la vitamina D.
Los resultados han demostrado claramente que el grupo que había tomado la combinación del fármaco y la vitamina D sí que aumentó su rendimiento cognitivo, mientras que los pacientes del grupo que solo habían tomado el medicamento, no mostraron ningún cambio.[21] Este importante estudio demuestra que la vitamina D contribuye a mejorar la memoria en pacientes con Alzheimer.

La vitamina D y el deporte

Los atletas rusos y alemanes han utilizado, durante los últimos 30 a 40 años, los beneficios del sol para mejorar el rendimiento físico. Además, se ha demostrado que la exposición al sol reduce el dolor y favorece la curación de las lesiones deportivas. Los entrenadores deportivos siempre han estado convencidos de que el sol aumenta la fuerza, la velocidad y la resistencia.[22]
La explicación sobre las propiedades del sol para mejorar el rendimiento deportivo radica en el hecho de que el sol contribuye a la producción de la vitamina D.
Se ha comprobado que el 90% de la vitamina D se produce directamente en el cuerpo usando la radiación UVB del sol, y que solo el 10% restante se produce a través de la dieta.

La importancia de la vitamina D para la construcción del músculo

Crecimiento muscular con Vitamina D
Cuando practicamos deporte nos sometemos a nuevos retos para mejorar constantemente. Las vitaminas nos ayudan a superarnos y a obtener mayor rendimiento.
La evidencia de una conexión entre la vitamina D y la tonificación muscular procede de la observación de la sarcopenia relacionada con la edad, que provoca pérdida de masa muscular, debilidad y dolor muscular. Si el nivel de vitamina D es demasiado bajo, hay una probabilidad alta de sufrir sarcopenia.[23]
Un estudio clínico sobre mujeres mayores demostró que la ingesta de vitamina D favorece la construcción muscular incluso en la vejez. Las mujeres que recibieron vitamina D mostraron un rendimiento significativamente mejor que las otras participantes del grupo control.[24]
Según otros estudios realizados en chicas adolescentes, la vitamina D también ayuda, en este caso, a desarrollar músculo. Aquí, el nivel de vitamina D medido en sangre se relacionaba directamente con el rendimiento muscular y la velocidad.[25]

La vitamina D, el “dopaje legal” de los deportistas

Las propiedades de la vitamina D para mejorar el rendimiento se ha extendido en el mundo de los deportes y ya está siendo utilizada por los deportistas profesionales. Por ejemplo, ni un solo jugador en la Liga Nacional de Hockey, de EEUU, presenta una deficiencia de vitamina D.[26]
Los futbolistas profesionales también saben que un elevado nivel de vitamina D aumenta el rendimiento muscular y la resistencia física.[27]
Un metaanálisis de todos los estudios realizados sobre los efectos de la vitamina D en adultos (hasta 40 años) ha demostrado que “tomar vitamina D mejora la fuerza muscular, tanto en las extremidades inferiores como en las superiores“. Esto significa que la fuerza de los brazos y las piernas de los deportistas pueden incrementarse tomando vitamina D.[28]

¿Cómo ayuda la vitamina D a desarrollar músculo y lograr un mayor rendimiento?

La función exacta de la vitamina D en la construcción del músculo y en su funcionamiento óptimo aún no está clara, aunque hay algunos indicios sobre la relación entre ambos.[29]
Los exámenes del tejido muscular en pacientes con una deficiencia grave en vitamina D muestran que la degradación muscular afecta particularmente a las fibras musculares de tipo II, que son las de contracción rápida. Estas fibras musculares son las responsables del rendimiento rápido de los músculos y, en las personas mayores, también previenen contra las caídas.
Un estudio realizado con mujeres mayores demostró que la ingesta de vitamina D y calcio producen el crecimiento de las fibras musculares tipo II. Este resultado también se observó en un estudio sobre pacientes que habían sufrido un ataque cerebrovascular.[30][31]
A nivel molecular, la vitamina D actúa uniéndose al receptor de vitamina D en la superficie de las células musculares regulando, de ese modo, el equilibrio del calcio y la función muscular. En un estudio clínico, realizado con ratones, la desactivación del receptor de vitamina D en el músculo provocó tuvieran un rendimiento más bajo al nadar. Esto demuestra que la vitamina D juega un papel clave en el desarrollo de los músculos y, en particular, en la formación de fibras musculares de tipo II.[32]

El doble soporte de la vitamina D en los deportes

La vitamina D, además de favorecer el rendimiento muscular y la resistencia, también ayuda al sistema inmunitario a controlar la inflamación, por lo que favorece el rendimiento deportivo.
Los entrenamientos intensivos y las competiciones deportivas suelen producir lesiones microscópicas y procesos inflamatorios, por lo que el cuerpo debe regenerarse tras la actividad física.
Las propiedades antiinflamatorias de la vitamina D ayudan al cuerpo, después de la práctica deportiva a acelerar su regeneración.
Por lo tanto, la vitamina D favorece el rendimiento deportivo, la regeneración muscular y la resistencia física.
Una de las funciones básicas de la vitamina D es ayudar al desarrollo del tejido muscular, facilitando la contracción rápida. Indirectamente, la vitamina D también contribuye a que el músculo se recupere con mayor rapidez. Por todo ello, podemos afirmar que los deportistas y las personas que practican deporte tienen que tener un nivel óptimo de vitamina D para mejorar su rendimiento físico.

La vitamina D y la testosterona

El cuerpo humano, a través de las hormonas, regula y controla las etapas más importantes de la vida (desarrollo, reproducción y envejecimiento). Estas pequeñas moléculas son elementos vitales para el organismo.
La testosterona es la principal hormona masculina y es la responsable de los impulsos sexuales primarios y secundarios, de los cambios de humor, de la acumulación de la masa muscular, de la formación de los glóbulos rojos y de los huesos, así como de las funciones sexuales.
Vitamina D
Las mujeres también producen testosterona, pero en un 20% menos que los hombres. Las hormonas se producen principalmente en el cerebro y en las glándulas. En el caso de la testosterona masculina, se produce también en los testículos. La testosterona masculina, al igual que los estrógenos femeninos, se origina mediante la transformación del colesterol.
La investigación clínica ha demostrado que la vitamina D tiene una importante función, ya que regula el funcionamiento del cerebro y la secreción de las hormonas. Los estudios clínicos realizados sugieren que la vitamina D realiza funciones similares en los testículos.

Los niveles de la vitamina D y la concentración de la testosterona

Un estudio clínico realizado sobre 652 hombres mayores de 40 años estableció la relación entre la vitamina D y la testosterona. En este estudio se comprobó que una deficiencia de vitamina D, valorada en una concentración de menos de 20 ng / ml en sangre, está relacionada con una concentración insuficiente de testosterona. La conclusión es que un hombre con un bajo nivel de vitamina D es muy probable que tenga menos testosterona que otro con niveles óptimos de vitamina D.[33]
Los niveles bajos de testosterona pueden producir un bajo nivel de deseo sexual, disminución de la libido, disfunción eréctil, depresión, osteoporosis y pérdida y deterioro muscular. Además, a medida que el nivel de testosterona disminuye, aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular o cáncer, ya que esta hormona actúa como un agente protector.

Los efecto de la vitamina D en la producción de testosterona

¿Qué efectos tiene la ingesta de vitamina D sobre los niveles de testosterona? Para comprobar esta relación se efectuó un estudio clínico sobre 165 hombres, con edades comprendidas entre los 40 y los 50 años. Durante un año se les administraron 3,332 UI de vitamina D.
Los resultados se compararon con los de un grupo de control que tomó un placebo ineficaz durante el mismo período. Ambos grupos tenían insuficientes niveles de vitamina D y testosterona al comenzar el estudio y estaban sanos.
Tras el estudio se comprobó que el grupo que había tomado vitamina D, triplicó, respecto al grupo de placebo, los niveles de vitamina D en sangre. De igual modo, los que habían ingerido vitamina D aumentaron el nivel total de testosterona en un 25%, y el de la testosterona biodisponible en un 20%. Por su parte, el grupo de control, que no había tomado vitamina D, no experimentó ningún aumento de testosterona.[34]
Estos resultados muestran que la concentración de testosterona se puede aumentar con la ingesta de vitamina D. Es importante destacar que el aumento de la testosterona biodisponible en un 20%, es el modo en que la hormona que puede ser utilizada directamente por el cuerpo.

Los efectos de la vitamina D sobre la fertilidad masculina

La vitamina D necesita a los receptores de vitamina D situados en la superficie celular. De este modo, la vitamina D pasa a las células y se combina con determinados genes para actuar sobre el organismo.
En la mayoría de los tejidos de los testículos existen receptores de vitamina D. Esto indica que hay un nivel elevado de vitamina D en este órgano. De hecho, la vitamina D también tiene otras funciones en este órgano, además de la regulación de la testosterona.
Está demostrado que la vitamina D aumenta la calidad del semen masculino. Los espermatozoides necesitan nadar hasta el óvulo durante la fertilización y ha podido observarse que son más rápidos después de tomar la vitamina D. La vitamina D produce este efecto al proporcionar el “combustible” necesario a los espermatozoides: como por ejemplo, el calcio, que se mueve más rápido con la ayuda de la vitamina D.[35]

El uso de la vitamina D en el campo militar

Las múltiples propiedades la vitamina D, colaborando con el sistema inmunitario, favoreciendo la función cognitiva, la formación de los huesos y el aumento de los niveles de testosterona, ha llamado la atención de los militares de todos los países,
Una deficiencia de vitamina D produce una disminución de las habilidades cognitivas y una menor eficacia de los soldados durante el combate. Esto puede causar consecuencias dramáticas en el caso de tener que entrar en acción. Los bajos niveles de testosterona asociados con una deficiencia de vitamina D tienen un impacto negativo en la preparación de los soldados para el combate.
También se han encontrado niveles bajos de testosterona en los soldados que sufren trastorno de estrés postraumático. La vitamina D se ha convertido en el “arma secreta” de las tropas durante el combate.[36]
La vitamina D puede tener áreas de aplicación de gran alcance para ayudar a aumentar la eficacia de los soldados. Para lograr un equilibrio hormonal óptimo y mantener el nivel necesario de vitamina D, lo más práctico es tomar suplementos dietéticos de vitamina D, de forma habitual.

Los efectos secundarios de la vitamina D

La vitamina D es una vitamina esencial y necesaria para el funcionamiento de diferentes procesos en el organismo, desde la formación de los huesos y músculos, hasta la regulación de las hormonas sexuales, las funciones cerebrales y la salud mental. El 90% de las necesidades diarias de vitamina D se producen en el cuerpo usando la radiación solar UVB, y el resto se consigue a través de los alimentos que consumimos.
Más de dos tercios de la población tiene un deficiente nivel de vitamina D debido al estilo de vida actual, en el que es difícil estar al aire fresco y recibir la luz del sol. Para suplir esta deficiencia podemos recurrir a tomar suplementos dietéticos de vitamina D.
Pero, ¿qué niveles de ingesta de vitamina D son los correctos y cuáles pueden producir efectos secundarios nocivos?

Dosis recomendada de vitamina D para evitar efectos secundarios

La cantidad correcta de ingesta de vitamina D depende del peso corporal. Para un adulto con un peso medio aproximado de 70 kg, se recomienda una dosis diaria de 5.000 UI, que es la cantidad adecuada para aumentar y mantener el nivel de vitamina D en nivel óptimo de 60 ng/ml.
Esta dosis es superior a la dosis mínima recomendada de 800 UI por día. Sin embargo, la dosis mínima se limita a evitar una deficiencia aguda de vitamina D y el riesgo asociado de raquitismo.
Una dosis diaria de 5.000 UI está plenamente recomendada por los expertos, ya que no produce efectos secundarios.
Te recomendamos la compra de los mejores suplementos de vitamina D (al final del articulo encontraras una lista con “Los 10 Mejores Suplementos De Vitamina D” para beneficiarte de todos sus beneficios.

La sobredosis de la vitamina D

Una ingesta excesivamente alta de vitamina D puede provocar una sobredosis. En este caso, nos encontramos ante una intoxicación de vitamina D. Esto puede ocurrir cuando la concentración de 25 (OH) D en sangre excede los 250 ng/ml.[37]
Sin embargo, para llegar a esta concentración tan elevada, sería necesario tomar dosis muy altas de vitamina D durante mucho tiempo. La intoxicación con vitamina D solo puede ocurrir si se toman más de 10,000 UI diariamente durante un período de 3 meses o más.
Sin embargo, lo más probable es que la intoxicación se produzca solo en el caso de tomar una dosis diaria de 40,000 UI durante al menos 3 meses seguidos.[38]

Causas y síntomas de la sobredosis de vitamina D

Una de las funciones de la vitamina D en la piel es la regulación del equilibrio de calcio en el cuerpo, como lo demuestra el efecto beneficioso de la vitamina D sobre la densidad ósea. La intoxicación con vitamina D produce el desequilibrio de la ingesta de calcio y causa hipercalcemia. Esto significa que la concentración de calcio en el suero sanguíneo excede al valor normal de 2,6 mmol / l. Una crisis hipercalcémica puede producir con una concentración de 3.5 mmol/l de calcio en la sangre.
Los síntomas más frecuentes de hipercalcemia y, por tanto de la intoxicación con vitamina D, son náuseas y vómitos, aumento de la orina, excesiva sed, fiebre y pérdida de líquidos. Otros síntomas también incluirían la pérdida de apetito, diarrea, estreñimiento, debilidad o dolor muscular, dolor de huesos y fatiga.[39]

Tratamiento de la intoxicación con vitamina D

Si experimentas los síntomas descritos y sospechas que has sufrido una intoxicación de vitamina D, acude de inmediato al médico para determinar los niveles en sangre de vitamina D y calcio. Si los niveles de calcio no son elevados, la intoxicación no es peligrosa.
El tratamiento de una intoxicación de vitamina D tiene como objetivo eliminar el calcio y la vitamina D excedente del cuerpo lo más rápido posible. Esto se logra suspendiendo la ingesta de vitamina D, siguiendo una dieta baja en calcio, y aplicando una solución salina intravenosa para disminuir la pérdida de líquidos. En casos extremos, puede ser necesario practicar una diálisis (lavado de sangre). La normalización de los niveles de calcio puede tardar varios meses ya que la vitamina D se almacena en el tejido graso del cuerpo y es poco soluble.

Conclusión

La vitamina D es totalmente segura si tomamos una dosis diaria de hasta 10,000 UI. En este caso, no hay efectos secundarios. Una dosis de 40,000 UI o más al día puede provocar una intoxicación de vitamina D, y producir hipercalcemia. En caso de sufrir hipercalcemia, se recomienda acudir al médico urgentemente.

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